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Un Juez anula un acta de notoriedad de exceso de cabida por no realizar la notificación personal a los colindantes

El Juzgado nº3 de Huercal Overa ha anulado un acta de notoriedad de exceso de cabida por un defecto formal esencial en el procedimiento de notificación de la misma a los colindantes. El caso, en el que solicitaba la nulidad Universitas Legis, trae causa de un intento de exceso de cabida por parte de unos vecinos que pretendían ampliar las dimensiones registrales de su finca, a través de la inmatriculación del exceso de cabida.

Según señala la Sentencia 23/2015 del citado Juzgado, el acta de notoriedad se otorgó conforme a los previsto en el artículo 53.10 de la Ley 13/1996 que establece una tramitación similar a la prevista en el artículo 200 de la Ley Hipotecaria con la excepción del trámite de aprobación judicial. En este sentido, y de conformidad con el artículo 203, 4ª de la Ley Hipotecaria que se remite al artículo 201,3ª.3 de la Ley Hipotecaria, los titulares de los predios colindantes han de ser citados, y no lo fueron, al menos no como exige la Ley. La citación es un requisito imprescindible para inscribir un exceso de cabida, ya que durante los 20 días siguientes de la notificación los interesados pueden comparecer ante el Notario para exponer y justificar sus derechos, debiendo el Notario en caso de oposición remitir las diligencias al Juzgado competente. Por ello es necesario que hayan tenido conocimiento de la tramitación del acta los dos colindantes antes mencionados.

Dice la Sentencia que “ocurre que a los colindantes no se les efectuó la notificación del expediente ni personalmente ni mediante cédula, como exige el artículo 203.4ºLH. El Notario, tras manifestar la actora que “desconocía los domicilios de los colindantes”, se limitó a realizar la notifiación mediante edictos sin haber procurado agotar previamente todas las vías de notificación previstas en el artículo 202 RH.” Continua la referida Sentencia señalando que “la doctrina jurisprudencial estima la vía edictal como supletoria y excepcional y que requiere el agotamiento de todas las modalidades aptas para asegurar la recepción de la notificación” Queda probado en este caso que “los otorgantes conocían el domicilio de los colindantes, pues en el propio expediente notarial se una certificación catastral donbde obran los nombres y domicilios de todos ellos, no se entiende que se acudiera directamente a la notificación edictal. Por tanto, de forma injustificada, se omitió la preceptiva notificación personal o por cédula del acta de notoriedad a los colindantes, lo que, en definitiva, les privó de la oportunidad real de oponerse a la tramitación del expediente mediante comparecencia ante el Sr. Notario

 

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