vimeo imdb vimeo

UN JUEZ SOSTIENE QUE LLAMAR “HIJO DE PUTA” A UN POLÍTICO NO ES UN INSULTO Y ESTÁ AMPARADO POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

El juzgado de instrucción número 3 de Marbella ha dictado una sentencia en la que sostiene que llamar “hijo de puta” a un político no es un insulto y está amparado por la libertad de expresión. Mantiene el titular del juzgado que tal afirmación es “normal” y que el hecho de llamar “hijo de puta” a un político “no cabe calificarlo de objetivamente injuriosos en relación con dicho contexto, y han de considerarse amparados por el ejercicio de la libertad de expresión”. En esta misma línea mantiene el juzgador que se tratan de “afirmaciones normales” y “que es necesario permitir la crítica de la conducta de otro, aun cuando sea desabrida y pueda molestar… siempre que las expresiones no sean gravemente ofensivas o vejatorias y el lenguaje se corresponda con el habitualmente utilizado en la práctica, como sin duda ocurre con las expresiones de que se trata (ladrón e hijo de puta)

La sentencia va en contra de la reciente jurisprudencia del Tribunal Supremo que, por el contrario, afirmó en su sentencia del pasado 27 de enero que la libertad de expresión no ampara “la difusión de expresiones inequívocamente ofensivas en cualquier tipo de contexto, como «hija de puta» En la mencionada sentencia el Tribunal Supremo volvía a afirmar que la prevalencia de la libertad de expresión e información debe prevalecer solo en el caso en el quese prescinda en su comunicación del uso o empleo innecesario de expresiones inequívocamente ofensivas o vejatorias.”

El propio Tribunal Supremo, en otra sentencia de 26 de febrero de 2015, afirmó que  la expresión “hija de puta fue, lisa y llanamente, insultos graves, socialmente considerados como tales, que llevaban consigo un evidente ánimo de ofender, indebidamente no apreciado por el tribunal sentenciador.”

En el mismo sentido se ha pronunciado el Tribunal Constitucional al afirmar en numerosas sentencias que la Constituciónno reconoce un pretendido derecho al insulto.“ Así lo hace, entre otras muchas, en su sentencia 216/2013 o la 77/2009. En los casos ahora mencionados el Constitucional permite, en determinados contextos, llamar a alguien “casi fascista”, “ser intelectualmente inferior”, o “zoquete”, pero no las en este caso proferidas, incluyendo “hija de puta”.

En este sentido la propia Audiencia Provincial de Málaga, ya se pronunció sobre un caso similar en su sentencia de 9 de junio de 2015 , en la que condenó por vulneración del derecho al honor al que insultó al Vicepresidente de la Ciudad autónoma de Melilla llamándolo “hijo de puta. Así afirma la sentencia que “las frases y expresiones utilizadas por el demandado, a la vista de cualquier persona normal de cultura elemental, tienen un indudable contenido ofensivo o ultrajante. Ningún otro significado puede darse al hecho de que se le llame maricón, mariquita Pérez, hijo de puta

El profesor titular de Derecho civil y autor del manual “La responsabilidad civil por vulneración del derecho al honor en las redes sociales”, Ramón Herrera, afirma que “el lenguaje ofensivo que se utiliza en este caso es absolutamente innecesario, sin que pueda ser considerado como una crítica. Se trata, como es evidente, de una expresión indudablemente injuriosa, denigrante y, desde luego, desproporcionada que no tiene cabida en el derecho a la libertad de expresión, por muy amplio que este deba de ser.”

En este sentido llama la atención el profesor Herrera sobre un tema trascendente al señalar que “una sociedad que permite el insulto gratuito, que no limita las expresiones vejatorias que se pueden realizar, es una sociedad que permite que nos encontremos ante la más absoluta impunidad.” Para concluir que “no porque un colectivo, los políticos, se encuentren cuestionados por la sociedad se puede permitir que se insulte de manera gratuita a uno de ellos que nada tiene que ver con la situación o alarma creada. Bajo este argumento, si en la sociedad hubiese un hartazgo contra otros estamentos, pongamos la iglesia, la sanidad o la judicatura, nada impediría que, debido a situación mencionada, se pudiese llamar a cualquier miembro de ese colectivo “hijo de puta” sin ser reprendido, al menos civilmente, por ello.”

 

read more