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Los accionistas originarios de bankia disponen de 4 años desde la compra de sus acciones para recuperar su inversión

Hace escasos días, el Tribunal Supremo confirmó la anulación de la adquisición de acciones de Bankia en su salida a Bolsa. La Sala Civil estableció que hubo error en el consentimiento por parte de los compradores debido a las graves inexactitudes del folleto de la oferta pública.

La acción de nulidad de la que disponen todos los pequeños accionistas está sujeta a un plazo de 4 años, según lo establecido en el art. 1301 de Código Civil (CC), que es el que opera en el caso de error, dolo o falsedad de la causa desde la consumación del contrato, es decir, desde la compra de las acciones. Hemos de recordar que el art. 1265 establece la nulidad del consentimiento prestado por error, violencia, intimidación o dolo. Como señala el artículo 1266 CC. Para que el error invalide el consentimiento, debe de recaer sobre la sustancia de la cosa que fuere objeto del contrato, o sobre aquellas condiciones de la misma que principalmente hubiese dado motivo a celebrarlo, que es justamente lo que ha sucedido en este caso.
Es importante no confundir la nulidad con la anulabilidad. La nulidad de pleno derecho, como es sabido, sucede cuando no existe alguno de los elementos esenciales del contrato recogidos en el artículo 1261 C.C.. En este caso se deben referir al consentimiento; pero es que sí hay consentimiento en los compradores de las acciones, distinto es que éste haya podido estar viciado por un error, como ha señalado el Tribunal Supremo en la reciente sentencia. Por lo tanto nos hallaríamos ante una posible anulabilidad o nulidad relativa conforme a lo establecido en el artículo 1300 C.C., cuando, dichos requisitos, existen vicios que pueden llegar a invalidar el contrato.

Y es aquí donde la diferencia señalada toma relevancia. Si nos encontrásemos ante un caso de nulidad absoluta la acción no prescribiría nunca, así, entre otras muchas, la Sentencia del Tribunal Supremo de 20 de diciembre de 1975 establece que “con arreglo a la reiteradísima jurisprudencia de esta Sala, la acción para declararlo así, pese a lo previsto en el artículo 1961 del mismo ordenamiento no está sujeta a prescripción extintiva”. En este mismo sentido se pronuncia, entre otras muchas, la Sentencia del Tribunal Supremo de 18 de octubre de 2005 al señalar que “aunque ciertamente la literalidad del artículo 1301 C.C. podría llevar a un lector profano a considerar que la acción de nulidad caduca a los cuatro años, tanto la jurisprudencia como la doctrina coindicen unánimemente en interpretar que el artículo 1301 C.C. se aplica a la anulabilidad y no a la nulidad, que es definitiva y no puede sanarse por el paso del tiempo, insubsanable, el contrato viciado de nulidad absoluta en ningún caso podrá ser objeto de confirmación ni de prescripción.”
Pero en este caso, la acción, al tratarse de un caso de nulidad relativa, tendría un plazo de prescripción de cuatro años, desde que se consumó la compra, quedando convalidado el contrato si hubiese transcurrido ese plazo, como así lo establece el ya referido artículo 1301 C.C..

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