Nuestra socia Alba Paños trata la “Protección de la imagen del menor en casos de crisis familiar”

//Nuestra socia Alba Paños trata la “Protección de la imagen del menor en casos de crisis familiar”

Nuestra socia Alba Paños trata la “Protección de la imagen del menor en casos de crisis familiar”

Alba Paños ha analizado en el Congreso Mundial por los derechos de la Infancia y la Adolescencia que ha tenido lugar en Málaga, del día 7 al 9 de Noviembre, qué presupuestos se requieren para que la intromisión en la imagen del menor no resulte ilegítima.

En un contexto de conflicto familiar y de judicialización de situaciones cotidianas, el hecho de colgar una foto de un hijo (o un nieto) en redes sociales puede dar origen a un litigio en defensa de la protección a la imagen del menor por el progenitor que entienda que el interés de su hijo se ha podido ver quebrantado al vulnerar uno de sus derechos de la personalidad.

Partimos de la base de que el amparo de los derechos de la personalidad del menor se incluye entre los deberes inherentes a la patria potestad de los padres, por lo que las situaciones de crisis familiar no deberían suscitar tantas incógnitas; salvo que alguno de ellos haya sido privado o suspendido de tal condición por resolución judicial. Sin embargo, es un debate recurrente en el que surgen los siguientes interrogantes: ¿Qué pasa cuando los padres se encuentren separados o divorciados y tienen diferentes criterios respecto a la disposición de la imagen de sus hijos en Internet, sobre todo, en redes sociales (RRSS)? ¿Debe atenderse al régimen de custodia establecido, según sea compartida o la tenga atribuida uno de ellos en exclusiva? Y si el menor se encuentra al cuidado de otros familiares, como los tíos o los abuelos, a los que asisten derechos y deberes legales, o incluso si estos ostentan la guarda del menor?

En casos de crisis familiar, para que un padre pueda subir una fotografía a Internet, es necesario el consentimiento del otro progenitor, cuando ambos son cotitulares de la patria potestad. Por tanto, es necesario el consentimiento de los dos (o al menos de uno de ellos, con la aprobación tácita del otro, bastando con que no existiese oposición). En caso de oposición de uno de ellos, cualquiera de los dos podrá acudir a la vía judicial (medida que nuestra compañera y Doctora Paños considero excesiva, a pesar de que los pronunciamientos jurisprudenciales al respecto demuestren lo contrario). Deberán tramitar un expediente de jurisdicción voluntaria ante el Juzgado que dictó medidas sobre guarda y custodia y patria potestad, de modo que el Juez determinará a cuál de los padres corresponde tomar la decisión; siempre después de oír a los progenitores y al hijo en todo caso si fuera mayor de 12 años, o cuando el Juez lo estime conveniente si éste tuviere suficiente juicio. Cuestión aparte y distinta, será la de precisar cuándo se entiende que un menor es suficientemente maduro para ello.

Aunque la regla general es que el menor puede prestar por sí mismo el consentimiento en actos relativos a sus derechos de la personalidad cuando tenga madurez suficiente, si la intromisión se da en el ámbito audiovisual o Internet y perjudica de algún modo los intereses del mismo, carece de eficacia el consentimiento prestado por el propio menor maduro o por sus representantes legales y podría intervenir el Ministerio Fiscal de oficio. Por tanto, es esencial determinar si la imagen expuesta en RRSS beneficia o perjudica al niño, puesto que en todo caso lo que prima es el interés del menor.

¿Qué podemos entender por interés superior del menor? Se trata de una cuestión tradicionalmente compleja que fijó la LO 8/2015, de 22 de julio, de modificación del sistema de protección de la infancia y adolescencia según la cual, se tendrán en cuenta para su determinación criterios generales tales como: la satisfacción de las necesidades básicas del menor; la consideración de sus deseos, sentimientos y opiniones; o la conveniencia de que su vida y desarrollo tenga lugar en un entorno familiar adecuado y libre de violencia.

Teniendo en cuenta este presupuesto esencial, cuando la publicación de las fotografías de los menores en RRSS provenga del entorno familiar más cercano, aunque no sea de los titulares de la patria potestad, y además sólo vaya destinada al círculo privado de familiares y amistades, la jurisprudencia reitera que no atentaría al derecho a la imagen del menor, siempre y cuando no perjudique su interés superior por el contexto de dicha publicación, por su contenido y por la divulgación de la misma, por ejemplo, restringiéndose la privacidad en RRSS, atendiendo a si el perfil es privado o público, cuántos seguidores tiene, si la fotografía va acompañada de comentarios y el cariz de éstos, y si, en definitiva, la actuación se adecúa a los usos sociales extendidos en el ámbito familiar en cuestión.

2018-11-20T09:53:39+00:00